IceCOLD

La Tecnología IceCOLD® para el ahorro de energía en sistemas de climatización, se basa en un doble catalizador sintético y un agente lubrificante. Fundamentalmente trabaja eliminando el Oil-Fouling (capa de aceite que se adhiere a las paredes de las tuberías de cobre por el que circula el refrigerante, el coloquialmente llamado colesterol de las máquinas, efecto el cual inhibe o dificulta la transferencia de calor). El producto IceCOLD® se incrusta 3 micras en la pared de cobre en una sola aplicación y durante toda la vida útil de la máquina.

La Tecnología IceCOLD® para el ahorro de energía en sistemas de climatización, se basa en un doble catalizador sintético y un agente lubrificante. Fundamentalmente trabaja eliminando el Oil-Fouling (capa de aceite que se adhiere a las paredes de las tuberías de cobre por el que circula el refrigerante, el coloquialmente llamado colesterol de las máquinas, efecto el cual inhibe o dificulta la transferencia de calor). El producto IceCOLD® se incrusta 3 micras en la pared de cobre en una sola aplicación y durante toda la vida útil de la máquina.

La Tecnología IceCOLD® elimina el Oil-Fouling de las tuberías de refrigeración, actuando como un catalizador sin cambios químicos en el refrigerante o en el aceite lubrificante del compresor. Permite que el refrigerante esté en contacto directo con las paredes de la tubería sin la barrera aislante del aceite que impide la transferencia de calor, reduciendo el rendimiento del sistema.

En los sistemas de refrigeración con compresor mecánico, del 0’5 al 8% del aceite lubrificante del compresor, circula por todo el sistema, junto con el gas refrigerante. Lo que se consigue con el sistema IceCOLD® es que el aceite esté donde debe estar, lubrificando el compresor y no interfiriendo en el resto de la instalación. Una vez eliminado el Oil-Fouling se mejora la transferencia de calor en un 73%.

Así pues con la aplicación de esta tecnología conseguimos optimizar los consumos eléctricos de las instalaciones de climatización y refrigeración, de un 20% hasta un 40% de ahorro energético según aplicación en instalaciones similares (dependiendo de su estado y tiempo de funcionamiento). No obstante debemos de reseñar que para nuevas instalaciones los ahorros consecuentemente no son tan significativos, del orden del 10%, ya que todavía sus circuitos no se encuentran colmatados por efecto del aceite lubrificante, no obstante es una mera cuestión de tiempo de funcionamiento y como es de única aplicación, sirve para toda la vida útil de la máquina, acumulando ahorro año tras año. Consecuentemente con el ahorro energético también reducimos la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. El beneficio ambiental resultante también debe de tenerse en consideración.

Aumentar su rendimiento frigorífico del 20% al 30%, minimizando su tiempo de funcionamiento. Disminuir los niveles de emisión sonora al aumentar la lubricidad del sistema, minimizando fricciones y rozamientos, etc. a la vez que aumenta la vida útil del sistema, reduciendo los costes de mantenimiento.

IceCOLD®, se instala a través de la toma de baja presión y es compatible con todos los principales refrigerantes y sistemas de refrigeración. Se aplica una sola vez en la vida útil del sistema, siempre y cuando se encuentre en correctas condiciones de funcionamiento.

La función de eliminar el Oil-Fouling, cuyo efecto provoca una disminución aproximada del 30% del rendimiento del sistema, le corresponde al primer catalizador del producto; mientras que el segundo consigue que el refrigerante evapore a una temperatura un poco menor. Luego el tercer agente aumenta la lubricidad del aceite del compresor (hasta un 54%), garantizando menos fricciones y rozamientos alargando la vida útil del sistema.

En definitiva, obtener en general mayor rendimiento de la instalación existente sin tener que realizar grandes inversiones de mejora o sustitución de instalación, ya que la inversión a realizar con la Tecnología IceCOLD®, que en instalaciones de similares características tratadas presenta un retorno de la misma en un periodo medio de amortización estimado inferior a 12 meses, no obstante dicha observación depende de las características propias de cada instalación.